Viernes 19 de Septiembre de 2014

Recalcan la importancia de hacer el test voluntario de VIH durante una Jornada de Trabajo en el HCD

Se realizó una Jornada de Trabajo en el recinto. La importancia de hacer un test de rutina, tratar el virus y tenerlo controlado para vivir una vida de calidad y sin posibilidad de contagiar. La disminución notoria de la transmisión materno-fetal como evidencia de la alta efectividad alcanzada por los tratamientos antirretrovirales.



Por iniciativa del concejal Alejandro Ferro (AM) se realizó en el recinto de sesiones del Honorable Concejo Deliberante una Jornada de Trabajo sobre la realización del test voluntario de VIH, con el objetivo de que todas las personas sexualmente activas se realicen este procedimiento, apuntando a controlar la expansión del virus y alcanzar un mayor grado de concientización social sobre éste, así como también unay mejor calidad de vida.


Entre otros, estuvieron los concejales Alejandro Ferro, Alejandra Urdampilleta y Javier Woollands (AM); Alejandro Cristaldi, secretario de Salud; el Dr. Guillermo Losa, docente de la UBA y creador del Programa Nacional de VIH-Sida; la Dra. Mariana Hualde, infectóloga y una de las expositoras; el Dr. Alexis Manso, infectólogo del CEMA, otro de los expositores; representantes de centros de salud, ONG, instituciones intermedias, unidades hospitalarias y clínicas privadas y públicas, centros y colegios profesionales, entre otros, además de obras sociales.


Durante la jornada se expusieron estadísticamente algunos datos sobre la prevalencia del VIH en General Pueyrredon y se destacó la iniciativa, surgida de la ONU, denominada “90-90-90”, planteada para el año 2020.


“Así como las personas se controlan la glucemia y la presión, también deben hacerse un chequeo de HIV porque del cien por cien de los pacientes que tienen esta enfermedad solo conocen su estatus, el 70 por ciento aproximadamente, mientras que un 30 por ciento no, y eso significa que van lentamente empeorando su vida teniendo enfermedades, además de contagiar a otros. Por eso es tan importante que lo comprenda la comunidad”, señaló Ferro.


Luego explicó que la estrategia global denominada 90-90-90 tiene el propósito de lograr que el 90 por ciento de quienes están infectados lo sepa, de quienes lo sepan, por lo menos el 90 por ciento se trate, y de quienes se traten, por lo menos el 90 por ciento logre controlar el virus en la sangre.



Inicio de la Jornada



Como es habitual en estos casos, la Jornada de Trabajo sobre Testeo Voluntario de VIH se inició con la proyección del video institucional “Historias de Abuelas. La identidad no se impone”, realizado por personal del Teatro Auditorium-Centro Provincial de las Artes. Luego, Ferro dio la bienvenida a los presentes y presentó a los expositores. “Buenos días a todos, gracias a los concejales por haber votado a favor de la realización de esta Jornada de Trabajo. Estoy con la directora del Programa Provincial de SIDA, Dra. Sonia Quiruela; el Dr. Alejandro Cristaldi y la Dra. Mariana Hualde, de HIGA; y el Alexis Manso, infectólogo del CEMA; y Estela Carrizo, de la Red de Personas Viviendo con VIH-Sida”.


Ferro añadió: “Siempre es odioso nombrar a las personas que están acá, porque siempre me olvido de alguno. En realidad, todos son absolutamente indispensables. El objetivo de esta jornada es difundir la necesidad de un testeo temprano, porque está estadísticamente comprobado que el tratamiento (para mantener controlado el virus y no infectar) es efectivo”.


El Dr. Ferro continuó destacando: “El objetivo es aumentar el conocimiento de que todas las personas, por ser sexualmente activas, deben hacerse un test voluntario de VIH regularmente. Luego, la Dra. Hualde hablará sobre cómo llegan los pacientes con VIH -que llegan tarde- pasados muchos años de haber sido infectados. Y queremos destacar el trabajo del HIEMI, el CEMA y los centros de salud en controlar a las embarazadas”.



Llegada tardía al diagnóstico



En primer término, la Dra. Hualde presentó datos estadísticos de la Sociedad de Infectología de Mar del Plata, en algunos casos pertenecientes a lo que está prevaleciendo en Mar del Plata y Batán. Vale remarcar que esta estrategia 90-90-90 se propone para el año 2020 tener al 90 por ciento de los pacientes testeados. De ese total, el 90 por ciento en tratamiento. Y de este total, el 90 por ciento con carga viral no dosable, o sea que conozcan su diagnóstico, hagan un tratamiento y tengan la carga viral controlada, teniendo buena calidad de vida y evitando la transmisión de la enfermedad.


“La epidemia en Argentina se ha estabilizado; tenemos globalmente una prevalencia de 0,4 por ciento en la población. Aunque varía de acuerdo a los grupos de personas. Se estima que viven 110.000 personas con VIH y que aproximadamente el 40 por ciento desconocen su condición, pudiendo contagiar. El 27 por ciento de los varones y el 15 por ciento de las mujeres acceden al diagnóstico en estadios avanzados de la enfermedad, por lo que es más difícil recuperarlos y llevarlos a un buen estado de salud. Y los mayores de 50 años aumentaron desde el 7 por ciento de la población VIH-Sida en 2001 al 15 por ciento y viene en ascenso”, destacó la infectóloga.


En cuanto a los datos epidemiológicos locales tomados entre mediados de 2012 y principios de 2013 en un establecimiento de salud, señaló: “Sobre 134 pacientes, el 18 por ciento desconocían su diagnóstico y se enteraron en su internación. De este total, el 85,5 por ciento presentó diagnóstico tardío, que es cuando el paciente ya tiene una enfermedad oportunista porque su sistema inmunológico no funciona bien y está deteriorado, porque las células CD4 están por debajo de 200”.


La Dra. Hualde continuó revelando: “El 43 por ciento de los pacientes había consultado previamente por tener síntomas, pero sólo a uno se le había solicitado un test. Y uno de cada tres diagnósticos nuevos realizados en un período determinado fue tardío”.


En cuanto a los médicos, señaló, “el 9 por ciento de los test solicitados da positivo, lo que hace entender que hay un sesgo importante en el equipo al momento de solicitar el examen, que se hace fundamentalmente a quienes tienen síntomas evidentes”.


Y agregó: “Hay un problema de los médicos, que no solicitamos el test de VIH en la rutina de estudios a pacientes en general. La población de adultos mayores subió del 16,3 por ciento al 20,1 por ciento entre 2001 y ahora. Y del total, el 50 por ciento ya estaba sintomático. Hay un pre-concepto de que el adulto mayor no es sexualmente activo. Y el 25 por ciento había consultado por estar sintomático. O sea, les habían hecho todo tipo de estudios, pero no un test.Esta conducta es transversal a toda la ciudad, tanto en el ámbito público como privado. En un 40 por ciento se hace el test por síntomas”.


Finalmente, manifestó: “Lo pendiente es optimizar un diagnóstico precoz, disminuir barreras de accesibilidad al sistema de salud, crear conciencia en la población y en los equipos de salud de atención primaria y promover el testeo. O sea informar, formar y educar, hay que promover el testeo universal y no por población seleccionada”.



Muy baja transmisión materno-fetal



A continuación, el Dr. Manso señaló: “El testeo universal de una embarazada previene la transmisión al bebé y permite un tratamiento precoz. La ley 25.543, de 2001, exige a todo el personal de salud el ofrecimiento del test a todas las mujeres embarazadas. Y esto contribuyó sustancialmente a la aplicación oportuna de los protocolos de prevención de transmisión materno-fetal. En cuanto a la Argentina, la tasa de transmisión vertical, según datos de 2000, era del 13,7 por ciento. Y en el período 2006-2011, la tasa está en el 4,8 por ciento. Un dato del año pasado, es la solicitud del test a la pareja de la mujer embarazada, donde tenemos una falencia importante, ya que sólo se pide si la mujer es positiva. Ya en 1994, con la aplicación del AZT bajaba al 8 por ciento la transmisión. Se comprobó que depende de la carga viral de la madre, que si ésta se reduce baja la probabilidad de transmisión al bebé”.


El Dr. Manso continuó detallando: “Ha disminuido significativamente la tasa de transmisión vertical en el período 2006-2011 en la ciudad, de acuerdo a un estudio realizado. Hubo un 28 por ciento de parejas no testeadas, por ausencia o no aceptación de hacerse el test. Lo óptimo para consultar es el primer trimestre del embarazo, para iniciar el tratamiento antirretroviral, que mostró una adherencia del 80 por ciento.Fueron 118 nacimientos, 115 (97.1 por ciento) resultaron negativos. El último caso positivo es del 2006. Sin embargo, hay muchas parejas no testeadas”.


Más adelante, Ferro se refirió a los tratamientos antiretrovirales como prevención. “El dato duro de lo expuesto por el Dr. Manso es que la transmisión es cero, desde 2007 no hay casos positivos, por lo que se demuestra lo irrefutable del tratamiento. Y nada es más sangriento que un parto, donde hay también muchos fluidos”.


Por otra parte, el Dr. dio más datos: “Las muertes en 2013 en el mundo bajaron el 35 por ciento respecto a 2005. Y las nuevas infecciones, 38 por ciento desde 2001. Preservativos, abastecimiento de sangre libre de infección, los antirretrovirales y otras medidas, tienen que ver. Las opciones de terapias ya no son primitivas. Hay tratamientos de una sola píldora. Y el Gobierno nacional abastece con medicamentos de primera calidad. Ya en 2006 se comprobó que si se lograba expandir el tratamiento, bajaba la carga de virus y de la transmisión, y disminuía drásticamente la transmisión. Y la prueba más impresionante es la transmisión materno-fetal. Hay países, como Cuba, donde más del 90 por ciento de las personas sabe su condición positiva. Nosotros estamos alrededor del 60. El objetivo es maximizar la efectividad de las herramientas disponibles para virtualmente eliminar la proliferación de la enfermedad y la transmisión, transformando la pandemia en endemia esporádica de bajo nivel”.


El Dr. Ferro destacó un dato llamativo: “Cuando empezamos, en el año 1995 ó 1996, a los pacientes de 20 años con esas terapias primitivas, les dábamos 8 años de sobrevida. Hoy, la sobrevida es de 60 años con los nuevos tratamientos. Es decir, una vida de 80 años como la de muchas personas, en buenas condiciones y sin contagiar”.


En el último segmento se proyectó un video del Dr. Julio Montaner, refiriéndose a esta estrategia 90-90-90, presentada en un congreso en Australia.