Viernes 6 de Septiembre de 2019

Se evocó la figura y el legado de María Esther “Pichina” Dell Era de Hernández, propulsora del folclore marplatense

Agrupaciones tradicionalistas conmemoraron el pasado 28 de agosto un nuevo aniversario del natalicio de María Esther “Pichina” Dell Era de Hernández, fallecida el 7 de diciembre de 2017, a los 96 años. En medio de esta evocación también impulsaron un proyecto para instaurar esa fecha como el "Día Municipal de las danzas folclóricas argentinas".
El acto se llevó a cabo en el recinto de sesiones, presidido por el Presidente del Honorable Cuerpo, Guillermo Sáenz Saralegui (AA), a instancias del concejal Marcelo Fernández (AM), y con la presencia, entre otros, del secretario de Salud, Gustavo Blanco.

Argumentos de la fecha evocada

Doña María Esther “Pichina” Dell Era de Hernández, quien vivió su vida dedicada a enseñar y difundir las danzas nativas, el folklore y nuestras tradiciones, y así, llevarlas con su prestigiosa agrupación a todos los pueblos, ciudades, instituciones, festivales y escuelas de nuestro país.
Pichina sin lugar a dudas, fue hacedora de la cultura popular de nuestra ciudad. Nacida en Dolores, afincada en Mar del Plata, siempre se mostró dispuesta a trabajar y generar ideas para y por el folklore.
Innumerables son los logros y distinciones que ha cosechado a lo largo de sesenta años, con más de 700 premios dentro y fuera del país, fue una de las primeras personalidades marplatenses en recibir el más importante galardón que da nuestra ciudad a sus vecinos, siendo el ex intendente, Elio Aprile quién la nombró ciudadana ilustre de Mar del Plata.
Su enorme legado la consolidó como emblema de la danza tradicional argentina y por esta razón el año pasado fue homenajeada por el Municipio de General Pueyrredon –a través de la Secretaría de Cultura- con una placa conmemorativa en su nombre precisamente ubicada en el Árbol del Ceibo en Plaza San Martín, como símbolo de unión entre la tradición y cultura de nuestra patria y de la ciudad.
Pichina quedará grabada en la memoria y en el corazón de la comunidad como una incansable luchadora, que elevó nuestra cultura a donde se la necesitaba, siempre en forma solidaria.